El Bitcoin nació en 2009 rodeado de un cierto misterio ya que no se sabe quien lo creó realmente, lo que si se sabe es el pseudónimo de quien dió luz al proyecto,  Satoshi Nakamoto.

Después de ocho años de su creación, nos sorprende que los creadores del ramsonware que afectó a Telefónica y otras empresas, quieran cobrar en Bitcoin.

Combinando redes de ordenadores, criptografía y software es posible crear una moneda virtual completamente distribuida, sin necesidad de una entidad central que la emita y controle.

La economía que hay detrás de esta moneda es la misma que la que hay detrás de cualquiera: escasez y confianza.

Y aunque Bitcoin fue la primera criptomoneda hay muchas otras. 

Cómo obtener Bitcoin

Desde luego trabajando no, ya que no es moneda oficinal en ningún país del mundo.

Con Bitcoin no existe un emisor, los ordenadores distribuidos que velan porque las transacciones sean correctas obtienen, de vez en cuando, monedas como premio. Esto se denomina minería, y es la forma en la que se crea el dinero con los Bitcoin.

Los que obtienen dinero con esta técnica tienen clusters de ordenadores con tarjetas gráficas dedicadas y en zonas donde la electricidad es barata o incluso subvencionada.

Como en el mundo real, en las casas de cambio de monedas también se pueden obtener. En Internet hay muchas y nos permiten cambiar dinero normal (euros, por ejemplo) por Bitcoins. Coinbase es un sitio de cambio bastante popular.

Cómo guardarlos

Las criptomonedas como Bitcoin son completamente virtuales. Para acceder a ellas originalmente había que usar un software. Este software nos permite ver el saldo que tenemos en nuestra cuenta y hacer y recibir transferencias.

Lo bueno de Bitcoin es que es un protocolo abierto, hay muchos software para gestionar nuestro dinero. Lo hay para Windows, Linux, Mac, Android, iOS… Es muy práctico llevarlo en el móvil y dentro de Android Wallet.

Sin embargo usar un software tiene un peligro. Si por algún motivo se nos estropea el dispositivo o se borra o formatea, perderemos todo el dinero. Digamos que con Bitcoin el dinero está en “la nube de Bitcoin” (el llamado Blockchain) y lo que guarda el software es una copia de la clave para acceder a él. Si usamos un software es conveniente hacer una copia de seguridad de estas claves.

Otra opción para llevar el control de nuestros Bitcoin es usar un monedero web. De esta forma una página web se encarga de guardar nuestras claves y accederemos a nuestras cuentas con un usuario y contraseña. Básicamente lo que hacen estas webs es la función de un banco.

Coinbase es una buena opción para esto, a que además permite comprar y vender Bitcoins. Lo único malo es que si usamos este método perdemos parte de la gracia de tener Bitcoins, usar un sistema completamente descentralizado sin depender de la confianza en ninguna entidad. Nadie puede requisarnos nuestro dinero sin robarnos las claves. En cambio si tenemos el dinero en una web tenemos que confiar en ella.

Cotización del Bitcoin

Ahora puede parecer que el Bitcoin está muy caro, más de 2000 euros al cambio. Y que no es un buen momento para invertir en él. Pero en el pasado ya hemos visto momentos similares, y el consejo debería ser el mismo: cuidado porque es un bien bastante especulativo.

Bitcoin ha sufrido muchos baches en el camino. El primero fue el cierre del Silk Road, una mercado de intercambios ilegales que el FBI cerró en 2013. Las transaccciones se hacían con Bitcoins y la cotización se desplomó.

Apenas un año después el mayor exchange de Bitcoin del mundo, MTGox, sufría un ataque y le robaron 744.000 Bitcoins, de sus usuarios. Al poco tuvo que cerrar. De nuevo la cotización bajó.

Pero Bitcoin no era una moda pasajera. Y aunque sigue teniendo muchos retos por delante, ha sabido sobreponerse a cada varapalo. Así que hay que tenerlo en cuenta en el futuro, ya sea como un activo más o como una moneda para pagar.

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